Leccionario IV - Santos Felipe y Santiago, apóstoles

Mayo

3 de mayo

SANTOS FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES

FIESTA

PRIMERA LECTURA
1 Co 15, 1-8
El Señor se le apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

OS recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anuncié y que vosotros aceptasteis, en el que además estáis fundados, y que os está salvando, si os mantenéis en la palabra que os anunciamos; de lo contrario, creísteis en vano.
Porque yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 18, 2-3. 4-5b (R/.: 5a)
R/.   A toda la tierra alcanza su pregón.

O bien:

R/.   Aleluya.

        V/.   El cielo proclama la gloria de Dios,
                el firmamento pregona la obra de sus manos:
                el día al día le pasa el mensaje,
                la noche a la noche se lo susurra.   R/.

        V/.   Sin que hablen, sin que pronuncien,
                sin que resuene su voz,
                a toda la tierra alcanza su pregón,
                y hasta los límites del orbe su lenguaje.   R/.


Aleluya
Jn 14, 6b. 9c
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Yo soy el camino y la verdad y la vida —dice el Señor—;
        Felipe, quien me ha visto a mí ha visto al Padre.   R/.

EVANGELIO
Jn 14, 6-14
Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?
Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí».
«Si me conocéis a mi, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor.


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Misal Romano (tercera edición) - Santos Felipe y Santiago, apóstoles

PROPIO DE LOS SANTOS

3 de mayo

SANTOS FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES

Fiesta

Antífona de entrada
Estos son los varones santos a quienes eligió el Señor amorosamente y les dio la gloria eterna. Aleluya.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH Dios, que nos alegras todos los años
con la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago,
concédenos, por su intercesión,
participar en la pasión y resurrección de tu Unigénito,
para que merezcamos llegar a contemplarte eternamente.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor, las ofrendas que te presentamos
en la fiesta de tus santos apóstoles Felipe y Santiago,
y concédenos practicar una religión pura y sincera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de los apóstoles.

Antífona de comunión          Jn 14, 8-9
Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. Aleluya.

Oración después de la comunión
SEÑOR, dígnate purificar nuestros corazones
por estos dones santos que hemos recibido,
y haz que, contemplándote en tu Hijo,
con los apóstoles Felipe y Santiago,
merezcamos poseer la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Se puede utilizar la fórmula de bendición solemne.


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Misal Romano (tercera edición) - San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia

PROPIO DE LOS SANTOS

2 de mayo

SAN ATANASIO, OBISPO
Y DOCTOR DE LA IGLESIA

Memoria

Antífona de entrada          Cf. Eclo 15, 5
En medio de la asamblea le abrirá la boca, y el Señor lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia; lo revestirá con un vestido de gloria. Aleluya.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
que hiciste de tu obispo san Atanasio
un preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo,
concédenos, en tu bondad,
que, gozando de su enseñanza y protección,
crezcamos sin cesar en tu conocimiento y amor.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
MIRA Señor, los dones que te presentamos
en la conmemoración de san Atanasio,
y haz que, a cuantos profesamos su fe íntegra,
nos aproveche para la salvación el testimonio de tu verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          1 Cor 3, 11
Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. Aleluya.

Oración después de la comunión
CONCÉDENOS, Dios todopoderoso,
que la verdadera divinidad de tu Unigénito,
que confesamos firmemente con san Atanasio,
por este sacramento nos vivifique
y nos defienda siempre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Misal Romano (tercera edición) - San José Obrero

PROPIO DE LOS SANTOS

1 de mayo

SAN JOSÉ OBRERO


Antífona de entrada          Cf. Sal 127, 1-2
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. Aleluya.

Oración colecta
DIOS creador del universo,
que has establecido la ley del trabajo
para toda la humanidad,
concédenos con bondad,
por el ejemplo y patrocinio de san José,
que llevemos a cabo lo que nos mandas
y consigamos los premios que prometes.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
OH Dios, fuente de toda misericordia,
mira las ofrendas que presentamos a tu majestad
en la conmemoración de san José,
y concede, con bondad, que los dones ofrecidos
se transformen en ayuda para los que te invocan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de san José.

Antífona de comunión          Cf. Col 3, 17
Todo lo que de palabra o de obra realicéis sea todo en nombre del Señor, dando gracias a Dios. Aleluya.

Oración después de la comunión
SACIADOS con los alimentos celestiales
te pedimos humildemente, Señor,
que, a ejemplo de san José,
gustemos continuamente el fruto de una paz perpetua,
dando testimonio de la caridad
que infundes en nuestros corazones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Misal Romano (tercera edición) - Común de la bienaventurada Virgen María

MISAS COMUNES

COMÚN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA


Estas misas se utilizan también para la celebración de la memoria de santa María en sábado, y para las misas votivas de santa María Virgen. En cualquiera de las oraciones, cunado aparece el término «conmemoración», si parece oportuno, puede emplearse también «memoria».

I. Tiempo ordinario

Estos formularios pueden emplearse, según las normas, también en el tiempo de Cuaresma, donde tiene lugar una celebración de santa María Virgen, debidamente inscrita en el calendario propio.

1

Antífona de entrada
Salve, Madre Santa, Virgen, Madre del Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.

Oración colecta
TE pedimos, Señor,
que nosotros tus siervos
gocemos siempre de salud de alma y cuerpo
y, por la gloriosa intercesión de santa María, siempre Virgen,
líbranos de las tristezas de este mundo
y concédenos las alegrías del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor, la oraciones de tu pueblo
junto con la ofrenda de este sacrificio,
para que, por la intercesión de santa María, Madre de tu Hijo,
no quede frustrado ningún buen deseo
ni petición ninguna sin respuesta.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

O bien:

QUE la humanidad de tu Unigénito
sea nuestro socorro, Señor,
y el que al nacer de la Virgen
no la dignidad de su Madre,
sino que la santificó,
nos libre del peso de nuestros pecados
y vuelva nuestra ofrenda aceptable para ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de la bienaventurada Virgen María (en las misas votivas: en la veneración) o II-V.

Antífona de comunión          Cf. Lc 11, 27
Bienaventurado el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del eterno Padre.

Oración después de la comunión
AL recibir estos sacramentos del cielo,
imploramos de tu misericordia, Señor,
que cuantos nos alegramos
en la memoria de la bienaventurada Virgen María,
consigamos colaborar, a imitación suya,
en el misterio de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

2

Antífona de entrada
Bienaventurada eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al autor del universo, engendraste al que te creó y permaneces Virgen para siempre.

Oración colecta
DIOS de misericordia,
concédenos, a cuantos recordamos a la santa Madre de Dios,
fortaleza en nuestra debilidad,
para que, con el auxilio de su intercesión,
nos levantemos de nuestros pecados.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
AL venerar la memoria de la Madre de tu Hijo,
te rogamos, Señor, que la ofrenda de este sacrificio
nos transforme, por la abundancia de tu gracia,
en oblación permanente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de la bienaventurada Virgen María (en las misas votivas: en la veneración) o II-V.

Antífona de comunión          Lc 1, 49
El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo.

Oración después de la comunión
COMO partícipes de la redención eterna,
quienes hacemos memoria de la Madre de tu Hijo
te pedimos, Señor,
que nos gloriemos en la plenitud de tu gracia
y sintamos el aumento continuo de la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

3

Antífona de entrada          Cf. Jdt 13, 18-19
El Señor Dios altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra, porque ha sido glorificado tu nombre de tal modo que tu alabanza está siempre en la boca de todos.

Oración colecta
CONCÉDENOS, Señor,
a cuantos honramos la gloriosa memoria
de la santísima Virgen María,
por su intercesión, participar como ella
de la plenitud de tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
GOZOSOS al venerar la memoria
de la Madre de tu Hijo,
te ofrecemos, Señor, el sacrificio de alabanza,
y te pedimos, por este sagrado intercambio,
que se acrecienten en nosotros los frutos
de la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de la bienaventurada Virgen María (en las misas votivas: en la veneración) o II-V.

Antífona de comunión          Cf. Lc 1, 48
Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humildad de su esclava.

Oración después de la comunión
FORTALECIDOS, Señor, con el alimento del cielo,
te pedimos humildemente
reconocer de palabra
y seguir con nuestras obras a tu Hijo,
nacido de la Virgen fecunda,
al que hemos recibido en este sacramento.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

4

Antífona de entrada          Cf. Sal 44, 13. 15. 16
Los pueblos más ricos buscan tu favor: la llevan ante el rey con séquito de vírgenes, las traen entre alegría y algazara.

Oración colecta
PERDONA, Señor, los pecados de tus siervos
y, ya que no podemos complacerte con nuestras obras,
concédenos la salvación
por intercesión de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor.
Él, que vive y reina contigo.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor, los dones que te ofrecemos
y concédenos que nuestros corazones,
estimulados por la luz del Espíritu Santo,
a ejemplo de la bienaventurada Virgen María,
puedan escrutar y guardar siempre tu palabra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de la bienaventurada Virgen María (en las misas votivas: en la veneración) o II-V.

Antífona de comunión          Cf. Lc 11, 27
Alabad al Señor, nuestro Dios, porque en María, esclava suya, manifestó su misericordia, como lo había prometido a la casa de Israel.

Oración después de la comunión
DESPUÉS de recibir, Señor,
los sacramentos de la fe y de la salvación,
te pedimos humildemente
que, al celebrar con devoción
la memoria de santa María Virgen,
merezcamos participar con ella del amor del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

5

Antífona de entrada          Cf. Lc 1, 28. 42
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.

Oración colecta
OH, Dios,
que has elegido como Madre del Salvador
a la bienaventurada Virgen María,
excelsa entre los humildes y los pobres,
concédenos que, siguiendo su ejemplo,
te ofrezcamos el obsequio de una fe sincera
y pongamos en ti la esperanza de la plena salvación.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor, la ofrenda de nuestra devoción
para que el ejemplo de la santísima Virgen María
confirme en el amor a ti y al prójimo
a quienes celebramos el inmenso amor de tu Hijo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio I de la bienaventurada Virgen María (en las misas votivas: en la veneración) o II-V.

Antífona de comunión          Cf. Sal 86, 3; Lc 1, 49
Qué pregón tan glorioso para ti, Virgen María, porque el Poderoso ha hecho obras grande en ti.

Oración después de la comunión
CONCEDE, Señor, a tu Iglesia
que, fortalecida por la gracia de este sacramento,
siga con entusiasmo las sendas del Evangelio,
hasta alcanzar la feliz visión de paz
de la que ya goza, eternamente gloriosa,
tu humilde sierva, la Virgen María.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

[...]

IV. Tiempo pascual

En el tiempo pascual, se puede utilizar también la misa de santa María, reina de los Apóstoles.

Antífona de entrada          Cf. Sal 29, 12
Cambiaste, Señor, mi luto en danzas, y me has vestido de fiesta. Aleluya.

Oración colecta
OH, Dios,
que has llenado al mundo de alegría
por la resurrección de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María,
alcanzar los gozos eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
AL celebrar la memoria de la bienaventurada Virgen María,
recibe, Padre santo,
la ofrenda de nuestra humildad,
que te presentamos alegres,
y concédenos que, asociados al sacrificio de Cristo,
sea para nosotros consuelo temporal
y causa de salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de la bienaventurada Virgen María o II-V.

Antífona de comunión          Cf. Sal 86, 3; Lc 1, 49
Alégrate, Virgen Madre, porque Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluya.

Oración después de la comunión
ALIMENTADOS con los sacramentos pascuales,
te pedimos, Señor,
que, quienes hemos celebrado
la memoria de la Madre de tu Hijo,
manifestemos en nuestra carne mortal
la vida de Jesucristo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


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Misal Romano (tercera edición) - Domingo de Pentecostés: Misa del día

PROPIO DEL TIEMPO: PASCUA

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Solemnidad

Misa del día


Antífona de entrada           Sab 1, 7
El Espíritu del Señor llenó la tierra y todo lo abarca, y conoce cada sonido. Aleluya.

O bien:          Cf. Rom 5, 5; 8, 11
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios, que por el misterio de esta fiesta
santificas a toda tu Iglesia
en medio de los pueblos y de las naciones,
derrama los dones de tu Espíritu
sobre todos los confines de la tierra
y realiza ahora también, en el corazón de tus fieles,
aquellas maravillas que te dignaste hacer
en los comienzos de la predicación evangélica.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
TE pedimos, Señor,
que, según la promesa de tu Hijo,
el Espíritu Santo nos haga comprender más profundamente
la realidad misteriosa de este sacrificio
y se digne llevarnos al conocimiento pleno
de toda la verdad revelada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio

EL MISTERIO DE PENTECOSTÉS

Texto musicalizado en Apéndice I.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.

V/.   Levantemos el corazón. R/.

V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Pues, para llevar a plenitud el Misterio pascual,
enviaste hoy el Espíritu Santo
sobre los habías adoptada como hijos
por la encarnación de tu Unigénito.
El Espíritu que,
desde el comienzo de la Iglesia naciente,
infundió el conocimiento de Dios en todos los pueblos
y reunió a diversidad de lenguas
en la confesión de una misma fe.

Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles,
cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

En la misa de la vigilia y en la misa del día:

I. Cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio.

II. Cuando se utiliza la plegaria eucarística II, se dice la intercesión Acuérdate, Señor propia.

III. Cuando se utiliza la plegaria eucarística III, se dice el recuerdo propio en la intercesión Atiende los deseos.

Antífona de comunión          Hch 2, 4. 11
Se llenaron todos de Espíritu Santo y hablaron de las grandezas de Dios,. aleluya.

Oración después de la comunión
OH, Dios, que has comunicado a tu Iglesia
los bienes del cielo,
conserva la gracia que le has dado,
para que el don infuso del Espíritu Santo
sea siempre nuestra fuerza,
y el alimento espiritual
acreciente su fruto para la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Se puede utilizar la fórmula de bendición solemne.

Para despedir al pueblo, el diácono, o el mismo sacerdote, canta:

Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

Y todos responden:

Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

Acabado el tiempo de Pascua, se apaga el cirio pascual, que es conveniente colocar en un lugar digno del baptisterio, para que, en la celebración del bautismo, se enciendan en su llama los cirios de los bautizados.

Donde el lunes o también el martes después de Pentecostés son días en los que los fieles deben o suelen asistir a misa, puede utilizarse la misa del domingo de Pentecostés o decirse la misa votiva del Espíritu Santo.

El jueves después de Pentecostés se celebra en España la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote.


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Misal Romano (tercera edición) - Domingo de Pentecostés: Misa de la vigilia

PROPIO DEL TIEMPO: PASCUA

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Solemnidad

Misa de la vigilia


Esta misa se dice en la tarde del sábado, antes o después de las primeras Vísperas del domingo de Pentecostés.

Antífona de entrada           Cf. Rom 5, 5; 8, 11
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
que has querido que el Misterio pascual
se actualizase bajo el signo sagrado de los cincuenta días,
haz que los pueblos dispersos en la diversidad de lenguas
se congreguen, por los dones del cielo,
en la única confesión de tu nombre.
Por nuestro Señor Jesucristo.


O bien:

DIOS todopoderoso,
brille sobre nosotros el resplandor de tu gloria
y que tu luz fortalezca,
con la iluminación del Espíritu Santo,
los corazones de los renacidos por tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
COLMA, Señor, estos dones
con la acción santificadora de tu Espíritu,
para que se manifiesta, por medio de ellos,
aquel amor de tu Iglesia
que hace brillar en todo el mundo
la verdad del misterio de la salvación
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Pentecostes, como en la misa del día.

Antífona de comunión          Jn 7, 37
El último día de la fiesta, Jesús en pie gritó: «El que tenga sed, que venga a mí y beba». Aleluya.

Oración después de la comunión
ESTOS dones que acabamos de recibir, Señor,
nos sirvan de provecho,
para que nos inflame el mismo Espíritu
que infundiste de modo inefable en tus apóstoles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Se puede utilizar la fórmula de bendición solemne.


Misa vespertina de la vigilia de forma más extensa


1. En las iglesias donde se celebra la misa de la vigilia de forma más extensa, esta misa se puede celebrar del modo siguiente:

2.   a) Si las I Vísperas, rezadas en el coro o en comunidad, preceden inmediatamente a la misa, la celebración puede comenzar por el versículo introductorio y el himno ven Espíritu divino, o bien por el canto de entrada (El amor de Dios) con la procesión de entrada y el saludo del celebrante, omitiendo en uno y otro caso el rito penitencial (cf. Ordenación general de la Liturgia de las Horas, nn. 94 y 96).

Luego sigue la salmodia de Vísperas hasta la lectura breve exclusive.

Después de la salmodia, omitido el acto penitencial y, según las circunstancias, el Señor ten piedad, el sacerdote dice la oración: Dios todopoderoso (segunda de la misa de la vigilia).

3.   b) Si la misa empieza del modo acostumbrado, después del Señor, ten piedad el sacerdote dice la oración: Dios todopoderoso (segunda de la misa de la vigilia).

A continuación, el sacerdote puede exhortar al pueblo con estas palabras u otras semejantes:

Hemos empezado ya, queridos hermanos, la vigilia de Pentecostés; imitando a los apóstoles y discípulos, que, con María, la madre de Jesús, se dedicaban a la oración, esperando el Espíritu prometido por el Señor, escuchemos ahora, con atención y con calma, la palabra de Dios. Meditemos los prodigios que hizo Dios en favor de su pueblo y pidamos que el Espíritu Santo, a quien el Padre envió como primicia para los creyentes, lleve a plenitud su obra en el mundo.

4. Siguen luego las lecturas propuestas ad libitum en el Leccionario. El lector se dirige al ambón y proclama la lectura. Luego, el salmista o el lector proclama el salmo al que responde el pueblo. Después, poniéndose todos en pie, el sacerdote dice Oremos y, tras un breve lapso de tiempo que todos dedican a la oración, pronuncia la oración correspondiente a la lectura. En lugar del salmo responsorial puede guardarse un instante de respetuoso silencio, en cuyo caso se omite la pausa tras el Oremos.

Oraciones para después de las lecturas

5. Después de la primera lectura (Se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra: Gén 11, 1-9) y el salmo (32, 10-11. 12.13. 14-15; R/. [12b] Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad).

Oración
DIOS todopoderoso,
haz que tu Iglesia permanezca siempre
como pueblo santo,
renacido en la unidad del Padre, y del Hijo, y del Espíritu,
que manifestaste al mundo el signo de tu santidad y unidad,
y que lo conduzca a la perfección de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

6. Después de la segunda lectura (El Señor bajó al monte Sinaí a la vista del pueblo: Éx 19, 3-8a. 16-20b) y el cántico (Dan 3, 52. 53. 54. 55. 56; R/. [52b] A ti la gloria y alabanza por los siglos) o el salmo (18, 8. 9. 10. 11; R/. [Jn 6, 68c] Señor, tú tienes palabras de vida eterna).

Oración
OH, Dios, que en el monte Sinaí,
en medio del resplandor del fuego,
diste a Moisés la ley antigua,
y en el día de hoy,
manifestare la nueva Alianza,
te pedimos que nos inflame continuamente
el mismo Espíritu que infundiste de modo inefable en tus apóstoles
y que el nuevo Israel, convocado de entre todos los pueblos,
reciba con alegría el mandamiento eterno de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

7. Después de la tercera lectura (Huesos secos, traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis: Ex 37, 1-14) y el salmo (106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9; R/. [1] Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia, o bien: Aleluya).

Oración
SEÑOR, Dios todopoderoso,
que restauras cuanto está caído
y, una vez restaurado, lo conservas,
multiplica los pueblos que han de ser renovados
por la acción santificadora de tu nombre,
para que todos los que reciban el santo bautismo
sean guiados siempre por tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

O bien:

OH, Dios que nos has regenerado por tu palabra de vida,
derrama sobre nosotros el Espíritu Santo,
para que, caminando en la unidad de la fe,
merezcamos llegar a la incorruptible resurrección
de la carne que habrá de ser glorificada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

O bien:

QUE tu pueblo, oh, Dios, exulte siempre
al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu,
para que todo el que se alegra ahora
de haber recobrado la gloria de la adopción filial,
ansíe el día de la resurrección
con la esperanza cierta de la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

8. Después de la cuarta lectura (Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu: Jl 3. 1-5) y el salmo (103, 1-2a. 24 y 35c. 27-28. 29bc-30; R/. [cf. 30] Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra, o bien: Aleluya).

Oración
CUMPLE, Señor, en nosotros tu promesa,
para que la venida del Espíritu Santo
nos convierta ante el mundo
en testigos del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

9. Luego el sacerdote entona el himno Gloria a Dios en el cielo.

10. Terminado el himno, el sacerdote dice la oración colecta: Dios todopoderoso y eterno (primera de la misa de la vigilia).

11. Luego el lector proclama la lectura del Apóstol (Rom 8, 22-27), y la misa continua del modo acostumbrado.

12. Si se celebran unidas las Vísperas y la misa, después de la comunión con la antífona El último día de la fiesta, se canta el Magnificat con su antífona de las Vísperas ven Espíritu Santo; luego se dice la oración después de la comunión y lo demás, del modo acostumbrado.

13. Se puede usar la formula de bendición solemne.

Para despedir al pueblo, el diácono, o el mismo sacerdote, dice:

Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

Se puede anteponer una de las fórmulas de despedida previstas en el Ordinario de la misa.


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