Misal Romano (tercera edición) - Sagrado Corazón de Jesús

PROPIO DEL TIEMPO: SOLEMNIDADES DEL SEÑOR

Viernes posterior al segundo domingo después de Pentecostés

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS 

Solemnidad


Antífona de entrada           Sal 32, 11. 19
Los proyectos de su Corazón subsisten de edad en edad, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

Se dice Gloria.

Oración colecta
DIOS todopoderoso,
concede a quienes,
alegrándonos en el Corazón de tu Hijo amado,
recordamos los inmensos beneficios de su amor hacia nosotros,
merecer recibir una inagotable abundancia de gracia
de aquella fuente celestial de los dones.
Por nuestro Señor Jesucristo.

     O bien:

OH, Dios, que en el Corazón de tu Hijo,
herido por nuestros pecados,
te has dignado regalamos misericordiosamente
infinitos tesoros de amor,
te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestra piedad,
manifestemos también una conveniente reparación.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
MIRA, Señor, el inefable amor
del Corazón de tu Hijo predilecto
 para que los dones que te presentamos
sean ofrenda aceptable a ti y expiación de nuestras culpas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio
EL INMENSO AMOR DE CRISTO

Texto musicalizado en Apéndice I.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.

V/.   Levantemos el corazón. R/.

V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

El cual, con amor admirable, se entregó por nosotros
y, elevado sobre la cruz,
hizo que de la herida de su costado
brotaran, con el agua y la sangre,
los sacramentos de la Iglesia,
para que así,
acercándose al Corazón abierto del Salvador,
todos puedan beber siempre con gozo
de las fuentes de la salvación.

Por eso,
con los santos
y con todos los ángeles,
te glorificamos diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión          Cf. Jn 7, 37-38
Dice el Señor: «El que tenga sed que venga a mí, y que beba el que cree en mí: de sus entrañas manarán ríos de agua viva».

     O bien:          Jn 19, 34
Uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

Oración después de la comunión
SEÑOR, que el sacramento de la caridad
encienda en nosotros el fuego del amor santo
por el que, cautivados siempre por tu Hijo,
aprendamos a reconocerle en los hermanos.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


© Conferencia Episcopal Española

Misal Romano (tercera edición) - El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

PROPIO DEL TIEMPO: SOLEMNIDADES DEL SEÑOR

Domingo después de la Santísima Trinidad

EL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Solemnidad


Antífona de entrada           Sal 80, 17
El Señor los alimentó con flor de harina y los sació con miel silvestre.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios,
que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu pasión,
te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de tu redención.
Tú, que vives y reinas con el Padre.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR, concede propicio a tu Iglesia
los dones de la paz y de la unidad,
místicamente representados
en los dones que hemos ofrecido.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I  o II de la Eucaristía.

Antífona de comunión          Cf. Jn 6, 57
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él, dice el Señor.

Oración después de la comunión
CONCÉDENOS, Señor,
saciarnos del gozo eterno de tu divinidad,
anticipado en la recepción actual
de tu precioso Cuerpo y Sangre.
Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Conviene que la procesión tenga lugar después de la misa en la que se consagra la hostia que se ha de llevar en ella. Pero nada impide que la procesión se haga después de una adoración pública y prolongada que siga a la misa. Si la procesión se tiene inmediatamente después de la misa, concluida la comunión de los fieles se coloca sobre el altar la custodia en la cual se pone la hostia consagrada.

Dicha la oración después de la comunión y omitidos los ritos conclusivos, se organiza la procesión.


© Conferencia Episcopal Española

Misal Romano (tercera edición) - La Santísima Trinidad

PROPIO DEL TIEMPO: SOLEMNIDADES DEL SEÑOR

Domingo después de Pentecostés

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Solemnidad


Antífona de entrada
Bendito sea Dios Padre y el Hijo unigénito de Dios y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros.

Se dice Gloria.

Oración colecta
DIOS Padre,
que, al enviar al mundo
la Palabra de la verdad
y el Espíritu de la santificación,
revelaste a los hombres tu admirable misterio,
concédenos, al profesar la fe verdadera,
reconocer la gloria de la eterna Trinidad
y adorar la Unidad en su poder y grandeza.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
POR la invocación de tu nombre,
santifica, Señor y Dios nuestro,
estos dones de nuestra docilidad
y transfórmanos, por ellos, en ofrenda permanente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio
EL MISTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Texto musicalizado en Apéndice I.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.

V/.   Levantemos el corazón. R/.

V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Que con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo
eres un solo Dios, un solo Señor;
no en la singularidad de una sola Persona,
sino en la Trinidad de una sola naturaleza.

Y lo que creemos de tu gloria
porque tú lo revelaste
lo afirmamos sin diferencia
de tu Hijo y del Espíritu Santo.

De modo que, al proclamar nuestra fe
en la verdadera y eterna Divinidad,
adoramos tres Personas distintas,
de única naturaleza e iguales en dignidad.

A quien alaban los ángeles y los arcángeles,
los querubines y serafines,
que no cesan de aclamarte, diciendo a una sola voz:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión          Gál 4, 6
Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que dama: «Abba, Padre».

Oración después de la comunión
SEÑOR y Dios nuestro
 que la recepción de este sacramento
y la profesión de fe en la santa y eterna Trinidad
y en su Unidad indivisible,
nos aprovechen para la salvación del alma y del cuerpo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.


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Misal Romano (tercera edición) - Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

PROPIO DEL TIEMPO: ORDINARIO

Jueves después de Pentecostés

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO,
SUMO Y ETERNO SACERDOTE

Fiesta


Antífona de entrada          Hb 7, 24
Cristo, mediador de una nueva alianza, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano
constituiste a tu Hijo único sumo y eterno Sacerdote,
concede, por la acción del Espíritu Santo,
a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios
la gracia de ser fieles
en el cumplimiento del ministerio recibido.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
JESUCRISTO, nuestro Mediador,
te haga aceptables estos dones, Señor,
y nos presente juntamente con él
como ofrenda agradable a tus ojos.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión          Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final del mundo, dice el Señor.

Oración después de la comunión
LA eucaristía que hemos ofrecido y recibido,
nos dé la vida, Señor,
para que, unidos a ti en caridad perpetua,
demos frutos que siempre permanezcan.
Por Jesucristo nuestro Señor.


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Misal Romano (tercera edición) - Domingo de Pentecostés: Misa del día

PROPIO DEL TIEMPO: PASCUA

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Solemnidad


Misa del día


Antífona de entrada           Sab 1, 7
El Espíritu del Señor llenó la tierra y todo lo abarca, y conoce cada sonido. Aleluya.

     O bien:          Cf. Rom 5, 5; 8, 11
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios, que por el misterio de esta fiesta
santificas a toda tu Iglesia
en medio de los pueblos y de las naciones,
derrama los dones de tu Espíritu
sobre todos los confines de la tierra
y realiza ahora también, en el corazón de tus fieles,
aquellas maravillas que te dignaste hacer
en los comienzos de la predicación evangélica.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
TE pedimos, Señor,
que, según la promesa de tu Hijo,
el Espíritu Santo nos haga comprender más profundamente
la realidad misteriosa de este sacrificio
y se digne llevarnos al conocimiento pleno
de toda la verdad revelada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio
EL MISTERIO DE PENTECOSTÉS

Texto musicalizado en Apéndice I.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.

V/.   Levantemos el corazón. R/.

V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Pues, para llevar a plenitud el Misterio pascual,
enviaste hoy el Espíritu Santo
sobre los habías adoptada como hijos
por la encarnación de tu Unigénito.
El Espíritu que,
desde el comienzo de la Iglesia naciente,
infundió el conocimiento de Dios en todos los pueblos
y reunió a diversidad de lenguas
en la confesión de una misma fe.

Por eso,
con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría,
y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles,
cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

En la misa de la vigilia y en la misa del día:

I. Cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio.

II. Cuando se utiliza la plegaria eucarística II, se dice la intercesión Acuérdate, Señor propia.

III. Cuando se utiliza la plegaria eucarística III, se dice el recuerdo propio en la intercesión Atiende los deseos.

Antífona de comunión          Hch 2, 4. 11
Se llenaron todos de Espíritu Santo y hablaron de las grandezas de Dios, aleluya.

Oración después de la comunión
OH, Dios, que has comunicado a tu Iglesia
los bienes del cielo,
conserva la gracia que le has dado,
para que el don infuso del Espíritu Santo
sea siempre nuestra fuerza,
y el alimento espiritual
acreciente su fruto para la redención eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Se puede utilizar la fórmula de bendición solemne (n. 10).

Para despedir al pueblo, el diácono, o el mismo sacerdote, canta:

Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

Y todos responden:

Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

Acabado el tiempo de Pascua, se apaga el cirio pascual, que es conveniente colocar en un lugar digno del baptisterio, para que, en la celebración del bautismo, se enciendan en su llama los cirios de los bautizados.

Donde el lunes o también el martes después de Pentecostés son días en los que los fieles deben o suelen asistir a misa, puede utilizarse la misa del domingo de Pentecostés o decirse la misa votiva del Espíritu Santo.

El jueves después de Pentecostés se celebra en España la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote.


© Conferencia Episcopal Española

Misal Romano (tercera edición) - Domingo de Pentecostés: Misa de la vigilia

PROPIO DEL TIEMPO: PASCUA

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Solemnidad


Misa de la vigilia


Esta misa se dice en la tarde del sábado, antes o después de las primeras Vísperas del domingo de Pentecostés.

Antífona de entrada           Cf. Rom 5, 5; 8, 11
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
que has querido que el Misterio pascual
se actualizase bajo el signo sagrado de los cincuenta días,
haz que los pueblos dispersos en la diversidad de lenguas
se congreguen, por los dones del cielo,
en la única confesión de tu nombre.
Por nuestro Señor Jesucristo.

     O bien:

DIOS todopoderoso,
brille sobre nosotros el resplandor de tu gloria
y que tu luz fortalezca,
con la iluminación del Espíritu Santo,
los corazones de los renacidos por tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.

Oración sobre las ofrendas
COLMA, Señor, estos dones
con la acción santificadora de tu Espíritu,
para que se manifiesta, por medio de ellos,
aquel amor de tu Iglesia
que hace brillar en todo el mundo
la verdad del misterio de la salvación
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Pentecostes, como en la misa del día.

Antífona de comunión          Jn 7, 37
El último día de la fiesta, Jesús en pie gritó: «El que tenga sed, que venga a mí y beba». Aleluya.

Oración después de la comunión
ESTOS dones que acabamos de recibir, Señor,
nos sirvan de provecho,
para que nos inflame el mismo Espíritu
que infundiste de modo inefable en tus apóstoles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Se puede utilizar la fórmula de bendición solemne (n. 10).


Misa vespertina de la vigilia de forma más extensa


1. En las iglesias donde se celebra la misa de la vigilia de forma más extensa, esta misa se puede celebrar del modo siguiente:

2.   a) Si las I Vísperas, rezadas en el coro o en comunidad, preceden inmediatamente a la misa, la celebración puede comenzar por el versículo introductorio y el himno ven Espíritu divino, o bien por el canto de entrada (El amor de Dios) con la procesión de entrada y el saludo del celebrante, omitiendo en uno y otro caso el rito penitencial (cf. Ordenación general de la Liturgia de las Horas, nn. 94 y 96).

Luego sigue la salmodia de Vísperas hasta la lectura breve exclusive.

Después de la salmodia, omitido el acto penitencial y, según las circunstancias, el Señor ten piedad, el sacerdote dice la oración: Dios todopoderoso (segunda de la misa de la vigilia).

3.   b) Si la misa empieza del modo acostumbrado, después del Señor, ten piedad el sacerdote dice la oración: Dios todopoderoso (segunda de la misa de la vigilia).

A continuación, el sacerdote puede exhortar al pueblo con estas palabras u otras semejantes:

Hemos empezado ya, queridos hermanos, la vigilia de Pentecostés; imitando a los apóstoles y discípulos, que, con María, la madre de Jesús, se dedicaban a la oración, esperando el Espíritu prometido por el Señor, escuchemos ahora, con atención y con calma, la palabra de Dios. Meditemos los prodigios que hizo Dios en favor de su pueblo y pidamos que el Espíritu Santo, a quien el Padre envió como primicia para los creyentes, lleve a plenitud su obra en el mundo.

4. Siguen luego las lecturas propuestas ad libitum en el Leccionario. El lector se dirige al ambón y proclama la lectura. Luego, el salmista o el lector proclama el salmo al que responde el pueblo. Después, poniéndose todos en pie, el sacerdote dice Oremos y, tras un breve lapso de tiempo que todos dedican a la oración, pronuncia la oración correspondiente a la lectura. En lugar del salmo responsorial puede guardarse un instante de respetuoso silencio, en cuyo caso se omite la pausa tras el Oremos.

Oraciones para después de las lecturas

5. Después de la primera lectura (Se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra: Gén 11, 1-9) y el salmo (32, 10-11. 12.13. 14-15; R/. [12b] Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad).

Oración
DIOS todopoderoso,
haz que tu Iglesia permanezca siempre
como pueblo santo,
renacido en la unidad del Padre, y del Hijo, y del Espíritu,
que manifestaste al mundo el signo de tu santidad y unidad,
y que lo conduzca a la perfección de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

6. Después de la segunda lectura (El Señor bajó al monte Sinaí a la vista del pueblo: Éx 19, 3-8a. 16-20b) y el cántico (Dan 3, 52. 53. 54. 55. 56; R/. [52b] A ti la gloria y alabanza por los siglos) o el salmo (18, 8. 9. 10. 11; R/. [Jn 6, 68c] Señor, tú tienes palabras de vida eterna).

Oración
OH, Dios, que en el monte Sinaí,
en medio del resplandor del fuego,
diste a Moisés la ley antigua,
y en el día de hoy,
manifestare la nueva Alianza,
te pedimos que nos inflame continuamente
el mismo Espíritu que infundiste de modo inefable en tus apóstoles
y que el nuevo Israel, convocado de entre todos los pueblos,
reciba con alegría el mandamiento eterno de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

7. Después de la tercera lectura (Huesos secos, traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis: Ex 37, 1-14) y el salmo (106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9; R/. [1] Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia, o bien: Aleluya).

Oración
SEÑOR, Dios todopoderoso,
que restauras cuanto está caído
y, una vez restaurado, lo conservas,
multiplica los pueblos que han de ser renovados
por la acción santificadora de tu nombre,
para que todos los que reciban el santo bautismo
sean guiados siempre por tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

     O bien:

OH, Dios que nos has regenerado por tu palabra de vida,
derrama sobre nosotros el Espíritu Santo,
para que, caminando en la unidad de la fe,
merezcamos llegar a la incorruptible resurrección
de la carne que habrá de ser glorificada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

     O bien:

QUE tu pueblo, oh, Dios, exulte siempre
al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu,
para que todo el que se alegra ahora
de haber recobrado la gloria de la adopción filial,
ansíe el día de la resurrección
con la esperanza cierta de la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

8. Después de la cuarta lectura (Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu: Jl 3. 1-5) y el salmo (103, 1-2a. 24 y 35c. 27-28. 29bc-30; R/. [cf. 30] Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra, o bien: Aleluya).

Oración
CUMPLE, Señor, en nosotros tu promesa,
para que la venida del Espíritu Santo
nos convierta ante el mundo
en testigos del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

9. Luego el sacerdote entona el himno Gloria a Dios en el cielo.

10. Terminado el himno, el sacerdote dice la oración colecta: Dios todopoderoso y eterno (primera de la misa de la vigilia).

11. Luego el lector proclama la lectura del Apóstol (Rom 8, 22-27), y la misa continua del modo acostumbrado.

12. Si se celebran unidas las Vísperas y la misa, después de la comunión con la antífona El último día de la fiesta, se canta el Magnificat con su antífona de las Vísperas ven Espíritu Santo; luego se dice la oración después de la comunión y lo demás, del modo acostumbrado.

13. Se puede usar la formula de bendición solemne.

Para despedir al pueblo, el diácono, o el mismo sacerdote, dice:

Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

Se puede anteponer una de las fórmulas de despedida previstas en el Ordinario de la misa.


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Misal Romano (tercera edición) - San Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia

PROPIO DE LOS SANTOS

10 de mayo

San Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia

Memoria


Antífona de entrada          Cf. Eclo 44, 15. 14
El pueblo cuenta la sabiduría de los santos, la asamblea pregona su alabanza; vive su fama por generaciones. Aleluya.

Oración colecta
OH, Dios,
que hiciste de san Juan de Ávila
un maestro ejemplar para tu pueblo
por la santidad de su vida y por su celo apostólico;
haz que también en nuestros días
crezca la Iglesia en santidad
por el celo ejemplar de tus ministros.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
POR este sacrificio de salvación
que te ofrecemos con reverenda profunda,
enciende, Señor, nuestros corazones
en el fuego del Espíritu Santo
con que encendiste el alma,
llena de caridad pastoral,
de san Juan de Ávila.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cor 1, 23-24
Nosotros predicamos a Cristo crucificado, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Aleluya.

Oración después de la comunión
SANTIFICADOS con la dulzura del manjar de vida,
te suplicamos, Señor,
que nos unamos más a tu Hijo
formando parte más perfectamente
de su Cuerpo místico.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


© Conferencia Episcopal Española