Leccionario IV - San Mateo, apóstol y evangelista

SEPTIEMBRE

21 de septiembre

SAN MATEO, APÓSTOL Y EVANGELISTA

FIESTA


PRIMERA LECTURA
Ef 4, 1-7. 11-13
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Lectura del libro de los Números.

HERMANOS:
Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.
Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.
A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.
Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 18, 2-3. 4-5 (R/.: 5a)
R/.   A toda la tierra alcanza su pregón.

        V/.   El cielo proclama la gloria de Dios,
                el firmamento pregona la obra de sus manos:
                el día al día le pasa el mensaje,
                la noche a la noche se lo susurra.   R/.
                
        V/.   Sin que hablen, sin que pronuncien,
                sin que resuene su voz,
                a toda la tierra alcanza su pregón
                y hasta los limites del orbe su lenguaje.   R/.


Aleluya

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos;
        a ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles.   R/.

EVANGELIO
Mt 9, 9-13 
Sígueme. Él se levantó y lo siguió
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él se levantó y lo siguió.
Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “Misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a justos sino a pecadores».

Palabra del Señor.


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Leccionario I (A) - Domingo XXVII del Tiempo Ordinario

TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXVII
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Is 5, 1-7
La viña del Señor del universo es la casa de Israel

Lectura del libro de Isaías.

VOY a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña.
Voy a cantar a mi amigo
el canto de mi amado por su viña.
Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.
La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas; construyó en medio una torre y cayó un lagar.
Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones. Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho? ¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio agrazones? Pues os hago saber lo que haré con mi viña: quitar su valla y que sirva de leña, derruir su tapia y que sea pisoteada.
La convertiré en un erial: no la podarán ni la escardarán, allí crecerán zarzas y cardos,
prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor del universo es la casa de Israel y los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperaba de ellos derecho, y ahí tenéis: sangre derramada; esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20 (R/.: Is 5, 7a)
R/. 

La viña del Señor es la casa de Israel.

        V/.   Sacaste una vid de Egipto,
                expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
                Extendió sus sarmientos hasta el mar,
                y sus brotes hasta el Gran Río.   R/.

        V/.   ¿Por qué has derribado su cerca
                para que la saqueen los viandantes,
                la pisoteen los jabalíes
                y se la coman las alimañas?   R/.

        V/.   Dios del universo, vuélvete:
                mira desde el cielo, fíjate,
                ven a visitar tu viña.
                Cuida la cepa que tu diestra plantó.
                y al hijo del hombre que tú has fortalecido.   R/.

        V/.   No nos alejaremos de ti:
                danos vida, para que invoquemos tu nombre.
                Señor, Dios del universo, restáuranos,
                que brille tu rostro y nos salve.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Fil 4, 6-9
Ponedlo por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

HERMANOS:
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.
Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra.
Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Palabra de Dios.


Aleluya
Cf. Jn 15, 16
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Yo os he elegido del mundo —dice el Señor—
        para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.   R/.


EVANGELIO
Mt 21, 33-43
Arrendará la viña a otros labradores
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Palabra del Señor.


© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (A) - Domingo XXVI del Tiempo Ordinario

TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXVI
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Ez 18, 25-28
Cuando el malvado se convierte de la maldad, salva su propia vida

Lectura de la profecía de Ezequiel.

ESTO dice el Señor:
«Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.
Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 24, 4-5. 6-7. 8-9 (R/.: 6a)
R/.   Recuerda, Señor, tu ternura.

        V/.   Señor, enséñame tus caminos,
                instrúyeme en tus sendas:
                haz que camine con lealtad;
                enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
                y todo el día te estoy esperando.   R/.

        V/.   Recuerda, Señor, que tu ternura
                y tu misericordia son eternas;
                no te acuerdes de los pecados
                ni de las maldades de mi juventud;
                acuérdate de mi con misericordia,
                por tu bondad, Señor.   R/.

        V/.   El Señor es bueno y es recto,
                y enseña el camino a los pecadores;
                hace caminar a los humildes con rectitud,
                enseña su camino a los humildes.   R/.


SEGUNDA LECTURA (forma larga)
Fil 2, 1-11
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

HERMANOS:
Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
El cual, siendo de condición divina,
no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
al contrario, se despojó de sí mismo
tomando la condición de esclavo,
hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,
se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.

SEGUNDA LECTURA (forma breve)
Fil 2, 1-5
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

HERMANOS:
Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

Palabra de Dios.


Aleluya
Jn 10, 27
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—,
        y yo las conozco, y ellas me siguen..   R/.


EVANGELIO
Mt 21, 28-32
Se arrepintió y fue. Los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante d vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

Palabra del Señor.


© Conferencia Episcopal Española

Leccionario IV - La Exaltación de la Santa Cruz

SEPTIEMBRE

14 de septiembre

LEXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

FIESTA


PRIMERA LECTURA (opción 1)
Núm 21, 4b-9
Cuando un serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida

Lectura del libro de los Números.

EN aquellos días, el pueblo se cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés:
«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin sustancia».
El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes».
Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
«Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte:
los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla».
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

Palabra de Dios.

PRIMERA LECTURA (opción 2)
Flp 2, 6-11
Se humilló a sí mismo; por eso Dios lo exaltó sobre todo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

CRISTO Jesús, siendo de condición divina, 
     no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; 
     al contrario, se despojó de sí mismo 
     tomando la condición de esclavo, 
     hecho semejante a los hombres.
Y así, reconocido como hombre por su presencia,
     se humilló a sí mismo, 
     hecho obediente hasta la muerte, 
     y una muerte de cruz. 
Por eso Dios lo exaltó sobre todo 
     y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; 
     de modo que al nombre de Jesús 
     toda rodilla se doble 
     en el cielo, en la tierra, en el abismo, 
     y toda lengua proclame: 
     Jesucristo es Señor, 
     para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38 (R/.: Cf. 7b)
R/.   No olvidéis las acciones del Señor.

        V/.   Escucha, pueblo mío, mi enseñanza;
                inclina el oído a las palabras de mi boca:
                que voy a abrir mi boca a las sentencias,
                para que broten los enigmas del pasado.   R/.

        V/.   Cuando los hacía morir, lo buscaban,
                y madrugaban para volverse hacia Dios;
                se acordaban de que Dios era su roca,
                el Dios altísimo su redentor.   R/.

        V/.   Lo adulaban con sus bocas,
                pero sus lenguas mentían:
                su corazón no era sincero con él,
                ni eran fieles a su alianza.   R/.

        V/.   Él, en cambio, sentía lástima,
                perdonaba la culpa y no los destruía:
                una y otra vez reprimió su cólera,
                y no despertaba todo su furor.   R/.


Aleluya

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Te adoramos, oh, Cristo, y te bendecimos:
        porque con tu cruz has redimido el mundo.   R/.

EVANGELIO
Jn 3, 13-17
Tiene que ser elevado el Hijo del hombre
Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
«Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios».

Palabra del Señor.


© Conferencia Episcopal Española

Leccionario IV - La Natividad de la Bienaventurada Virgen María

SEPTIEMBRE

8 de septiembre

LNATIVIDAD DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

FIESTA


PRIMERA LECTURA (opción 1)
Miq 5, 1-4a
Dé a luz la que debe dar a luz

Lectura de la profecía de Miqueas.

ESTO dice el Señor:
«Y tú, Belén Efratá,
pequeña entre los clanes de Judá,
de ti voy a sacar
al que ha de gobernar Israel;
sus orígenes son de antaño,
de tiempos inmemoriales.
Por eso, los entregará
hasta que dé a luz la que debe dar a luz,
el resto de sus hermanos volverá
junto con los hijos de Israel.
Se mantendrá firme, pastoreará
con la fuerza del Señor,
con el dominio del nombre del Señor, su Dios;
se instalarán, ya que el Señor se hará grande
hasta el confín de la tierra.
Él mismo será la paz».

Palabra de Dios.

PRIMERA LECTURA (opción 2)
Rom 8, 28-30
Dios predestinó a los que había conocido de antemano

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio.
Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 12, 6ab. 6cd (R/.: Is 61, 10)
R/.   Desbordo de gozo con el Señor.

        V/.   Porque yo confío en tu misericordia:
                mi alma gozará con tu salvación.   R/.

        V/.   Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.   R/.


Aleluya

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Dichosa eres, santa Virgen María, y muy digna de toda alabanza:
        porque de ti salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios.   R/.

EVANGELIO
Mt 1, 1-16. 18-23
La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amós, Amós engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Palabra del Señor.


© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (A) - Domingo XXV del Tiempo Ordinario

TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXV
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Is 55, 6-9
Mis planes no son vuestros planes

Lectura del libro de Isaías.

BUSCAD al Señor mientras se deja encontrar,
invocadlo mientras está cerca.
Que el malvado abandone su camino,
y el malhechor sus planes;
que se convierta al Señor, y él tendrá piedad,
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Porque mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son mis caminos
—oráculo del Señor—.
Cuanto dista el cielo de la tierra,
así distan mis caminos de los vuestros,
y mis planes de vuestros planes.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 144, 2-3. 8-9. 17-18 (R/.: 18a)
R/.   Cerca está el Señor de los que lo invocan.

        V/.   Día tras día, te bendeciré
                y alabaré tu nombre por siempre jamás.
                Grande es el Señor, merece toda alabanza,
                es incalculable su grandeza.   R/.

        V/.   El Señor es clemente y misericordioso,
                lento a la cólera y rico en piedad;
                el Señor es bueno con todos,
                es cariñoso con todas sus criaturas.   R/.

        V/.   El Señor es justo en todos sus caminos,
                es bondadoso en todas sus acciones.
                Cerca está el Señor de los que lo invocan,
                de los que lo invocan sinceramente.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Fil 1, 20c-24. 27a
Para mí la vida es Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

HERMANOS:
Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte.
Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.
Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.
Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.

Palabra de Dios.


Aleluya
Cf. Hch 16, 14b
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Abre, Señor, nuestro corazón,
        para que aceptemos las palabras de tu Hijo.   R/.


EVANGELIO
Mt 20, 1-16
¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:
“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido».
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
“Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.
Le respondieron:
“Nadie nos ha contratado”.
Él les dijo:
“Id también vosotros a mi viña».
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:
“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:
“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.
Él replicó a uno de ellos:
“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a tí. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Palabra del Señor.


© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (A) - Domingo XXIV del Tiempo Ordinario

TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO XXIV
DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Eclo 27, 33 – 28, 9
Perdona la ofensa a tu prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados

Lectura del libro del Eclesiástico.

RENCOR e ira también son detestables,
el pecador los posee.
El vengativo sufrirá la venganza del Señor,
que llevará cuenta exacta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu prójimo
y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados.
Si un ser humano alimenta la ira contra otro,
¿cómo puede esperar la curación del Señor?
Si no se compadece de su semejante,
¿cómo pide perdón por sus propios pecados?
Si él, simple mortal, guarda rencor,
¿quién perdonará sus pecados?
Piensa en tu final y deja de odiar,
acuérdate de la corrupción y de la muerte
y sé fiel a los mandamientos.
Acuérdate de los mandamientos
y no guardes rencor a tu prójimo;
acuérdate de la alianza del Altísimo
y pasa por alto la ofensa.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 (R.: 8)
R/.   El Señor es compasivo y misericordioso,
        lento a la ira y rico en clemencia.

        V/.   Bendice, alma mía, al Señor,
                y todo mi ser a su santo nombre.
                Bendice, alma mía, al Señor,
                y no olvides sus beneficios.   R/.

        V/.   Él perdona todas tus culpas
                y cura todas tus enfermedades;
                él rescata tu vida de la fosa,
                y te colma de gracia y de ternura.   R/.

        V/.   No está siempre acusando
                ni guarda rencor perpetuo;
                no nos trata como merecen nuestros pecados
                ni nos paga según nuestras culpa.   R/.

        V/.   Como se levanta el cielo sobre la tierra,
                se levanta su bondad sobre los que lo temen;
                como dista el oriente del ocaso,
                así aleja de nosotros nuestros delitos.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Rom 14, 7-9
Ya vivamos, ya muramos, somos del Señor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo.
Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor.
Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.

Palabra de Dios.


Aleluya
Jn 13, 34
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Os doy un mandamiento nuevo —dice el Señor—:
        que os améis unos a otros, como yo os he amado.   R/.


EVANGELIO
Mt 18, 21-35
No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.
Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.


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