Misal Romano (tercera edición) - Prefacios de Navidad


Misal Romano (tercera edición) - Prefacio III de Navidad

ORDINARIO DE LA MISA

PREFACIO III DE NAVIDAD

EL INTERCAMBIO REALIZADO EN LA ENCARNACIÓN DEL VERBO

39. Este prefacio se dice en las misas del día de Navidad y de su octava; durante la octava, se dice incluso en aquellas misas que, si se celebran en otro tiempo, tendrían prefacio propio, a no ser que se trate de la misa de un misterio o Persona divina, que tiene prefacio propio. También se dice en las ferias del tiempo de Navidad.

Texto musicalizado en Apéndice I.

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.

V/.   Levantemos el corazón. R/.

V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Por él, hoy resplandece el maravilloso intercambio de nuestra redención:
porque, al asumir tu Verbo nuestra debilidad,
no solo asume dignidad eterna la naturaleza humana,
sino que esta unión admirable nos hace a nosotros eternos.

Por eso, unidos a los coros angélicos,
te alabamos proclamando llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

En la solemnidad de la Natividad del Señor y durante su octava:

I. Cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio. En la misa que se celebra en la vigilia o en la noche de Navidad se dice: para celebrar la noche santa; después se dice siempre: para celebrar el día santo.

II. Cuando se utiliza la plegaria eucarística II, se dice la intercesión Acuérdate, Señor propia. En la misa que se celebra en la vigilia o en la noche de Navidad se dice: reunida aquí en la noche santa; después se dice siempre: reunida aquí el día santo.

III. Cuando se utiliza la plegaria eucarística III, se dice el recuerdo propio Atiende los deseos. En la misa que se celebra en la vigilia o en la noche de Navidad se dice: en tu presencia en la noche santa; después se dice siempre: en tu presencia en el día santo.


© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (B) - Natividad del Señor: Misa del día

TIEMPO DE NAVIDAD

25 de diciembre

NATIVIDAD DEL SEÑOR

MISA DEL DÍA

PRIMERA LECTURA
Is 52, 7-10
Un hijo se nos ha dado

Lectura del libro de Isaías.

¡QUÉ hermosos son sobre los montes
     los pies del mensajero que proclama la paz,
     que anuncia la buena noticia,
     que pregona la justicia,
     que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!».
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro,
     porque ven cara a cara al Señor,
     que vuelve a Sión.
Romped a cantar a coro,
     ruinas de Jerusalén,
     porque el Señor ha consolado a su pueblo,
     ha rescatado a Jerusalén.
Ha descubierto el Señor su santo brazo
     a los ojos de todas las naciones,
     y verán los confines de la tierra
     la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R/.: 3cd)

R/.   Los confines de la tierra han contemplado
        la salvación de nuestro Dios.

        V/.   Cantad al Señor un cántico nuevo,
                porque ha hecho maravillas.
                Su diestra le ha dado la victoria,
                su santo brazo.   R/.

        V/.   El Señor da a conocer su salvación,
                revela a las naciones su justicia.
                Se acordó de su misericordia y su fidelidad
                en favor de la casa de Israel.   R/.

        V/.   Los confines de la tierra han contemplado
                la salvación de nuestro Dios.
                Aclama al Señor, tierra entera;
                gritad, vitoread, tocad.   R/.

        V/.   Tañed la cítara para el Señor,
                suenen los instrumentos:
                con clarines y al son de trompetas,
                aclamad al Rey y Señor.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Heb 1, 1-6
Dios nos ha hablado por el Hijo

Lectura de la carta a los Hebreos.

EN muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy»; y en otro lugar: «Yo seré para él un padre, y el será para mi un hijo»?
Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios».

Palabra de Dios.


Aleluya
Cf. Lc 2, 10-11
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Nos ha amanecido un día sagrado;
        venid, naciones, adorad al Señor,
        porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.   R/.


EVANGELIO (forma larga)
Jn 1, 1-18
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio d él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)
Jn 1, 1-5. 9-14
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Palabra del Señor.

© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (B) - Natividad del Señor: Misa de la aurora

TIEMPO DE NAVIDAD

25 de diciembre

NATIVIDAD DEL SEÑOR

MISA DE LA AURORA

PRIMERA LECTURA
Is 62, 11-12
Un hijo se nos ha dado

Lectura del libro de Isaías.

EL Señor hace oír esto, hasta el confín de la tierra:
    «Decid a la hija de Sión:
    Mira a tu salvador, que llega,
    el premio de su victoria lo acompaña,
    la recompensa lo precede».
Los llamarán «Pueblo santo», «Redimidos del Señor»,
    y a ti te llamarán «Buscada», «Ciudad no abandonada».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 96, 1 y 6. 11-12

R/.   Hoy brillará una luz sobre nosotros,
        porque nos ha nacido el Señor.

        V/.   El Señor reina, la tierra goza,
                se alegran las islas innumerables.
                Los cielos pregonan su justicia,
                y todos los pueblos contemplan su gloria.   R/.

        V/.   Amanece la luz para el justo,
                y la alegría para los rectos de corazón.
                Alegraos, justos, con el Señor,
                celebrad su santo nombre.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Tit 3, 4-7
Según su propia misericordia, nos salvó

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.

QUERIDO hermano:
Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino, según su propia misericordia, nos salvó por el baño del nuevo nacimiento y de la renovación del Espíritu Santo, que derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, seamos, en esperanza, herederos de la vida eterna.
Palabra de Dios.


Aleluya
Lc 2, 14
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Gloria a Dios en el cielo,
        y en la tierra paz a los hombres
        de buena voluntad.   R/.


EVANGELIO
Lc 2, 15-20
Los pastores encontraron a María y a José y al niño
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

SUCEDIÓ que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros:
    «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedidoer y que el Señor nos ha comunicado».
Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Palabra del Señor.

© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (B) - Natividad del Señor: Misa de medianoche

TIEMPO DE NAVIDAD

25 de diciembre

NATIVIDAD DEL SEÑOR

MISA DE MEDIANOCHE

En las misas que se celebran el día de Navidad se utilizan los siguientes formularios. Se pueden elegir las lecturas más aptas de una de las tres Misas teniendo en cuenta la conveniencia pastoral de cada asamblea.

PRIMERA LECTURA
Is 9, 1-6
Un hijo se nos ha dado

Lectura del libro de Isaías.

EL pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
     habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Acreciste la alegría, aumentaste el gozo;
     se gozan en tu presencia, como gozan al segar,
     como se alegran al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de su carga,
     el bastón de su hombro,
     los quebrantaste como el día de Madián.
Porque la bota que pisa con estrépito
     y la túnica empapada de sangre
     serán combustible, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado:
     lleva a hombros el principado, y es su nombre:
     «Maravilla de Consejero, Dios fuerte,
     Padre de eternidad, Príncipe de la paz».
Para dilatar el principado, con una paz sin límites,
     sobre el trono de David y sobre su reino.
     Para sostenerlo y consolidarlo
     con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre.
     El celo del Señor del universo lo realizará.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13 (R/.: cf. Lc 2, 11)

R/.   Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

        V/.   Cantad al Señor un cántico nuevo,
                cantad al Señor, toda la tierra;
                cantad al Señor, bendecid su nombre.   R/.

        V/.   Proclamad día tras día su victoria.
                Contad a los pueblos su gloria,
                sus maravillas a todas las naciones.   R/.

        V/.   Alégrese el cielo, goce la tierra,
                retumbe el mar y cuanto lo llena;
                vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
                aclamen los árboles del bosque.   R/.

        V/.   Delante del Señor, que ya llega,
                ya llega a regir la tierra:
                regirá el orbe con justicia
                y los pueblos con fidelidad.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Tit 2, 11-14
Se ha manifestado la gracia de Dios para todos los hombres

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.

QUERIDO hermano:
Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras.

Palabra de Dios.


Aleluya
Cf. Lc 2, 10-11
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Os anuncio una buena noticia:
        hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.   R/.


EVANGELIO
Lc 2, 1-14
Hoy os ha nacido un Salvador
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

SUCEDIÓ en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio.
Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad.
También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.
En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
    «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
    «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

Palabra del Señor.

© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (B) - Natividad del Señor: Misa de la vigilia

TIEMPO DE NAVIDAD

25 de diciembre

NATIVIDAD DEL SEÑOR

MISA DE LA VIGILIA

Estas lecturas se emplean en la misa vespertina del día 24 de diciembre, ya sea antes o después de las primeras Vísperas de Navidad.

PRIMERA LECTURA
Is 62, 1-5
El Señor te prefiere a ti

Lectura del libro de Isaías.

POR amor de Sión no callaré,
        por amor de Jerusalén no descansaré,
        hasta que rompa la aurora de su justicia,
        y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia,
        y los reyes tu gloria;
        te pondrán un nombre nuevo,
        pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
        y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada»,
        ni a tu tierra «Devastada»;
        a ti te llamarán «Mi predilecta», 
        y a tu tierra «Desposada»,
        porque el Señor te prefiere a ti,
        y tu tierra tendrá un esposo.
Como un joven se casa con una doncella,
        así te desposan tus constructores.
        Como se regocija el marido con su esposa,
        se regocija tu Dios contigo.

Palabra de Dios. 

Salmo responsorial
Sal 88, 4-5. 16-17. 27 y 29 (R/.: 2a)
R/.   Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

        V/.   «Sellé una alianza con mi elegido,
                jurando a David, mi siervo:
                Te fundaré un linaje perpetuo,
                edificaré tu trono para todas las edades».   R/.

        V/.   Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
                caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
                tu nombre es su gozo cada día,
                tu justicia es su orgullo.   R/.

        V/.   Él me invocará: «Tú eres mi padre,
                mi Dios, mi Roca salvadora».
                Le mantendré eternamente mi favor,
                y mi alianza con él será estable.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Hch 13, 16-17. 22-25
Testimonio de Pablo sobre Cristo, hijo de David

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

CUANDO Pablo llegó a Antioquia de Pisidia, se puso en pie en la sinagoga y, haciendo seña con la mano de que se callaran, dijo:
«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad:
El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso.
Después les suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio diciendo:
"Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos".
Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús.
Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegara Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida, decía:
"Yo no soy quien pensáis, pero, mirad, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies"».

Palabra de Dios.


Aleluya

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Mañana quedará borrada la maldad de la tierra,
        y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo.   R/.


EVANGELIO (forma larga)
Mt 1, 1-25
Genealogía de Jesucristo, hijo de David
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

LIBRO del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés engendró a Esrón, Esrón engendró a Aran, Aran engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abías, Ablas engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequias engendró a Manasés, Manasés engendró a Amos, Amos engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eflud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.

Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)
Mt 1, 18-25
María dará a luz un hijo y tú le pondrá por nombre Jesús
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

LA generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.

Palabra del Señor.

© Conferencia Episcopal Española

Leccionario I (B) - Domingo IV de Adviento

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO IV DE ADVIENTO



PRIMERA LECTURA
2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a.16
El reino de David se mantendrá siempre firme ante el Señor

Lectura del segundo libro de Samuel.

CUANDO el rey David se asentó en su casa y el Señor le hubo dado reposo de todos sus enemigos de alrededor, dijo al profeta Natán:
«Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios habita en una tienda».
Natán dijo al rey:
«Ve y haz lo que desea tu corazón, pues el Señor está contigo».
Aquella noche vino esta palabra del Señor a Natán:
«Ve y habla a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?
Yo te tomé del pastizal, de andar tras el rebaño, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. He estado a tu lado por donde quiera que has ido, he suprimido a todos tus enemigos ante ti y te he hecho tan famoso como los grandes de la tierra. Dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que resida en él sin que lo inquieten, ni le hagan más daño los malvados, como antaño, cuando nombraba jueces sobre mi pueblo Israel. A ti te he dado reposo de todos tus enemigos. Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa.
En efecto, cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre”».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R/.: Cf. 2a))
R/.   Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

        V/.   Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
                anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
                Porque dijiste: «Tu misericordia es un edificio eterno»,
                más que el cielo has afianzado tu fidelidad.   R/.

        V/.   «Sellé una alianza con mí elegido,
                jurando a David, mi siervo:
                Te fundaré un linaje perpetuo,
                edificaré tu trono para todas las edades».   R/.

        V/.   «Él me invocará: “Tú eres mi padre,
                mi Dios, mi Roca salvadora”.
                Le mantendré eternamente mi favor,
                y mi alianza con él será estable.   R/.


SEGUNDA LECTURA
Rom 16, 25-27
El misterio mantenido en secreto durante siglos eternos ha sido manifestado ahora

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
Al que puede consolidaros según mi Evangelio y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas, dado a conocer según disposición del Dios eterno para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe; a Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.


Aleluya
Lc 1, 38
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   He aquí la esclava del Señor;
        hágase en mí según tu palabra.   R/.


EVANGELIO
Lc 1, 26-38
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.
El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

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