Diurnal - Día V dentro de la Octava de Navidad

Tiempo de Navidad

29 de diciembre
DÍA V DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

Invitatorio

Ant. A Cristo, que por nosotros ha nacido, venid, adorémosle.

El salmo invitatorio como en el Ordinario.

Laudes

HIMNO

      Eres niño y has amor:
      ¿qué farás cuando mayor?

Pues en tu natividad
te quema la caridad,
en tu varonil edad,
¿quién sufrirá su calor?

      Eres niño y has amor:
      ¿qué farás cuando mayor?

Será tan vivo su fuego
que, con importuno ruego,
por salvar el mundo ciego
te dará mortal dolor.

      Eres niño y has amor:
      ¿qué farás cuando mayor?

Arderá tanto tu gana
que por la natura humana
querrás pagar su manzana
con muerte de malhechor.

      Eres niño y has amor:
      ¿qué farás cuando mayor?

¡Oh amor digno de espanto!,
pues que en este niño santo
has de pregonarte tanto,
cantemos a su loor:

      Eres niño y has amor:
      ¿qué farás cuando mayor? Amén.

Las antífonas, los salmos y el cántico como en Laudes de la Natividad del Señor.

LECTURA BREVE                   Hb 1,1-2

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo.

RESPONSORIO BREVE

R/. El Señor ha revelado, Aleluya, aleluya. El Señor.
V/. Su salvación. * Aleluya, aleluya. Gloria al Padre. El Señor.

Benedictus, ant. Los pastores se decían unos a otros: «Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor».

PRECES

Ya que Dios en su misericordia nos ha enviado a Cristo, príncipe de la paz, digamos con toda confianza:

Concede, Señor, la paz a todos los hombres.

Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, en estos días en que la Iglesia celebra tu amor salvífico,
— dígnate acoger nuestras alabanzas.

Tú que desde el principio prometiste que, por Cristo, darías tu victoria a los hombres,
— haz que todos los pueblos sean iluminados por la luz del Evangelio.

Para gloria de tu Hijo, cuyo día Abrahán contempló lleno de alegría, los patriarcas esperaron, los profetas anunciaron y todos los pueblos desearon,
— haz que el pueblo de Israel alcance la salvación.

Tú que quisiste que el nacimiento de tu Hijo fuera anunciado por los espíritus celestes y celebrado por los apóstoles, los mártires y los fieles de todos los siglos,
— concede a la tierra aquella paz que anunciaron los ángeles.

Padre nuestro.

Oración

Dios todopoderoso, a quien nadie ha visto nunca, tú que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la luz verdadera, míranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del nacimiento de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

Hora intermedia

Los salmos, de la feria correspondiente.

Tercia

Ant. José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él.

LECTURA BREVE           Tt 2, 11-12

Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa.

V/. El Señor se acordó de su misericordia. Aleluya.
R/. Y de su fidelidad en favor de la casa de Israel. Aleluya.

Sexta

Ant. María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

LECTURA BREVE                 1Jn 4, 9

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.

V/. Los confines de la tierra han contemplado. Aleluya.
R/. La salvación de nuestro Dios. Aleluya.

Nona

Ant. Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos.

LECTURA BREVE                      Hch 10, 36

Dios envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran. Aleluya.
R/. La justicia y la paz se besan. Aleluya.

La oración como en Laudes.

Vísperas

HIMNO

El mal se destierra,
ya vino el consuelo:
Dios está en la tierra,
ya la tierra es cielo.

Ya el mundo es trasunto
del eterno bien,
pues está en Belén
todo el cielo junto.
Ya no habrá más guerra
entre cielo y suelo:
Dios está en la tierra,
ya la tierra es cielo.

Ya baja a ser hombre
porque subáis vos,
ya están hombre y Dios
en un solo hombre.

Ya muere el recelo
y el llanto se cierra:
Dios está en la tierra,
ya la tierra es cielo.
Ya el hombre no tiene
sueños de grandeza,
porque el Dios que viene
viene en la pobreza.
Ya nadie se encierra
en su propio miedo:
Dios está en la tierra,
ya la tierra es cielo. Amén.

Las antífonas, los salmos y el cántico como en las II Vísperas de la Natividad del Señor.

LECTURA BREVE               1Jn 1, 1-3

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

R/. La Palabra se hizo carne. * Aleluya, aleluya. La Palabra.
V/. Y acampó entre nosotros. Aleluya, aleluya. Gloria al Padre. La Palabra.

Magníficat, ant. El Rey del cielo ha querido nacer de una virgen para llevar a su reino al hombre, que se había extraviado.

PRECES

Acudamos a Dios Padre, que ungió a su Unigénito con el Espíritu Santo para que anunciara la salvación a los pobres, y digámosle:

Dios de misericordia, ten piedad de nosotros.

Dios eterno y lleno de misericordia, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, te damos gracias porque has enviado a tu Hijo al mundo
— y te pedimos que todos los hombres puedan alegrarse de su nacimiento.

Tú que has enviado a Cristo para anunciar la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y para proclamar un tiempo de gracia,
— concede al mundo entero la libertad y la paz.

Tú que iluminaste a los sabios de Oriente y los encaminaste para que adoraran a tu Hijo,
— ilumina nuestra fe y acepta la ofrenda de nuestra oración.

Tú que convocas a todos los hombres y, sacándolos del dominio de las tinieblas, los trasladas al reino de tu Hijo querido, para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble,
— haz que demos siempre testimonio de tu Evangelio.

Tú que quisiste que Cristo, nacido en Belén, fuera luz para alumbrar a las naciones,
— haz que la luz eterna brille sobre nuestros difuntos.

Padre nuestro.

Oración

Dios todopoderoso, a quien nadie ha visto nunca, tú que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la luz verdadera, míranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del nacimiento de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

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